Fragmento de la Proclama del cura Miguel Hidalgo a la Nación Americana en 1810
Para la felicidad del país es necesario quitar el mando y el poder de las manos de los europeos; esto es todo el objetivo de nuestra empresa, para la que estamos autorizados por la voz común de la nación y por los sentimientos que se abrigan en los corazones de los criollos, aunque no puedan decirlo en los lugares donde están todavía bajo la servidumbre de un gobierno arbitrario y tirano... anímense, hijos de la patria, que ha llegado el día de la gloria y de la felicidad de esta América. ¡Levántense, almas nobles de los americanos!, del profundo abatimiento en que han estado sepultados, y desplieguen todos los resortes de su energía y de su valor, haciendo ver a todas las naciones las admirables cualidades que los adornan y la cultura de que son capaces.
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